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Nuestro primer Surfcamp en Marruecos

 Con motivo del pasado puente del 1 de mayo, a unas cuantas sirenas nos surgió la oportunidad de irnos de surfcamp a Taghazout (Marruecos).

Queremos compartir nuestra experiencia y reflexiones por si os sirven de guía y ayuda.

El viaje duró 4 días y 3 noches (del 29 de abril al 2 de mayo). El itinerario fue el siguiente:

Volamos con Ryanair y el precio del vuelo, desglosado por persona fue: 

– Málaga – Agadir 4,99 € + 11 € (prioridad y 2 piezas de equipaje de mano)

– Agadir – Málaga 17,49 € + 11 € (prioridad y 2 piezas de equipaje de mano).

-Total de ida y vuelta por cabeza: 44,48 €.

A este importe hay que añadirle los 50 € que nos costó la PCR, obligatoria en ese momento para entrar en Marruecos.

Para el tema de alojamiento, dietas, alquiler de material y clases. Nos pusimos en contacto con Cli Surf Morocco y nos ofrecieron el siguiente paquete por 150 € por persona:

– Transfer desde el aeropuerto de Agadir hasta el surfcamp, en Taghazout (ida y vuelta).

– Alojamiento.

– Pensión completa: desayuno, almuerzo y cena desde el día de llegada hasta el día anterior a la salida.

– Material (tabla y neopreno).
– 2 clases de sur diarias durante dos días (sábado y domingo).

Vista del atardecer desde la terraza del alojamiento

Como puntos fuertes del surfcamp destacamos:

– Todas las tablas y los neoprenos eran nuevos o prácticamente nuevos.

– Las camas eran muy cómodas y los nórdicos bastante nuevos.

– El primer día nos prestaron el material sin coste y nos llevaron a surfear.

– El dueño del surfcamp y los monitores conocen spots en los que apenas hay escuelas.

– La terraza de la casa es perfecta para tomarse el café por la mañana temprano o para relajarse después de surfear y ver el atardecer.

– La comida está buenísima. Los desayunos son abundantes (café, zumo, bollería, pan, yogur, quesito, tortilla, fruta, avena, mantequilla, mermelada y aguacate). A medio día te traen a la playa una nevera con fiambreras de ensalada. Las cenas son de comida casera marroquí con mucha verdura y algo de carne (ensaladas, tajines, verdura hervida…).

– El primer día nos llevaron en coche a una playa cercana y nos dijeron dónde podíamos comer.

Qué mejoraríamos:

– Todos los inquilinos comparten el espacio con la familia de la casa y esto hace que en algunos momentos puedas sentirte incómoda.

– Solo hay 2 baños completos. Nosotras estuvimos solas casi todo el tiempo, pero si se ocupan todas las camas y todas las inquilinas surfean, dos duchas son insuficientes.

– No ofrecen agua potable.

– Las clases de surf, ya que realmente no dimos clase alguna y el monitor parecía más preocupado por surfear él que por enseñarnos a nosotras. Todo lo que nos decían era por dónde había que entrar al pico.

– Después de surfear son las alumnas quienes tienen que lavar el material y las bolsas estancas y, aunque sabemos que esto suele ser la norma en los surfcamps, algunas de nosotras ha trabajado como monitora en actividades deportivas y eran las empleadas y no la clientela quienes se encargaban de limpiar.

– A pesar de repetirles varias veces que necesitábamos parar en el supermercado de camino a la playa y contestarnos que sí, que nos llevarían, siempre teníamos que volver a insistir y resultaba cansino.

– El precio que nos dieron fue de 150 € y el último día alquilamos el material por 20 €. Cuando llegó la hora de pagar, nos dieron un precio diferente y lo achacaron a la comisión que se lleva el banco por el cobro con tarjeta. Quisieron convencernos de que siempre se hace así en Marruecos, pero no es cierto (no era la primera vez que viajábamos a este país ni que pagábamos con tarjeta allí). Lo peor fue que el dueño no estuvo abierto al diálogo y hubo un momento muy tenso cuando le dijimos que habría sido más profesional habernos avisado con antelación de que nos iba a cobrar la comisión si pagábamos con tarjeta. Finalmente, pagamos 175 € (5 más de lo acordado).

En el siguiente enlace podréis ver un breve resumen de nuestra escapada.

Ir a Youtube.

COLABORADORES Y AMIGOS